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PATRIMONIO NATURAL SIERRA DE GATA

NATURALEZA GATA

COMARCA SIERRA DE GATA

PATRIMONIO NATURAL

Hablar de esta comarca es reconocer la amabilidad de sus gentes, relatar el día a día en el dialecto local, oír el rumor del agua cristalina erosionando los torrentes de los escarpados valles antes de estancarse en las numerosas piscinas naturales, oler los aromas entremezclados del brezo y la jara, ver el sosegado planeo de los imponentes rapaces, paladear los afamados caldos de viñas cultivados en sistemas abancalados, sentirse perdido en las dehesas de robles, encinas y alcornoques, o recolectar el fruto del verdeo que, una vez prensado, licua los mejores aceites.
En suma, es un paisaje puramente rural y agrocultural, típico de la sierra donde el tiempo parece detenerse y las horas no cuentan. Despertar con un nuevo sol radiante (sol de invierno), ver la cúpula celeste repleta de estrellas en las noches estivales, empaparse con la lluvia, el paseo diario, la caza ancestral, el salto de la trucha bajo un bosque galería, el tipismo de sus pueblos, las labores artesanales tradicionales, la cocina casera...
Vivir en ella.
La Sierra de Gata ocupa el rincón más noroccidental de Extremadura con paisajes de belleza sobrecogedora del olivar que produce un extraordinario aceite, al viñedo con su excelente vino, a los bosques autóctonos en las cabeceras de los valles (abedul ibérico, acebo, enebro, encina rupícola y roble melojo), contrastan con laderas de pinares y con las encinas y alcornoques de tierras bajas.
Desde el castillo de Trevejo divisas las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza acompañado de viñedos, olivos, robledales y pastos.
La Sierra de Gata te invita a conocerla a través de la huella de los antiguos caminos empedrados, cañadas y cordeles que recorren valles o laderas, ascendiendo a lo alto de los puertos permitiendo conocer su paisaje y emblemáticos parajes, observar especies animales y vegetales.
Bajo este epígrafe se recogen los elementos naturales que caracterizan al territorio, erigidos como condicionantes de las formas (hábitat, modos productivos, etc.) y que se encuentran tan arraigados en la cultura y el saber hacer tradicional de Sierra de Gata.
Estos elementos son susceptibles de modificación y aprovechamiento por la acción antrópica a lo largo del tiempo, sobre la base de los conocimientos adquiridos y las técnicas disponibles en cada momento.
La comarca es un territorio de enorme riqueza natural, caracterizada por la diversidad y complejidad de las formas que, con gran belleza, la madre naturaleza ha moldeado sobre estas tierras para disfrute de sus habitantes

PAISAJE


La Sierra de Gata, está formada por un conjunto de amplios valles y repliegues, con algunos picos de considerable altura, es un escalón natural entre la altiplanicie salmantina y la llanura cacereña, presenta en sus alineaciones montañosas centrales las cotas más elevadas: el Jálama (1.492 m), la Jañona (1.367m) y la Bolla (1.519 m). Comprende también otras sierras menores, como la sierra de los Angeles (1.076 m), que enlaza con Las Hurdes; la sierra de la Malvana (1.096 m), ya en los límites con Portugal o la sierra de Santa Olalla (860 m), la más meridional de todas. Cuya protección medioambiental resultaría deseable bajo la figura de un parque natural que englobase también el excepcional valle del río Arrago, el entorno de La Cervigona, incluido el embalse de Borbollón con su isla que alberga una extensa colonia de avifauna.
La abundancia de precipitaciones (incluso superiores a los mil milímetros anuales) determina en la comarca un clima mediterráneo subhúmedo, con algunos enclaves atlánticos. Domina así el paisaje de Gata las extensas masas de roble melojo (Quercus pyrenaica) enriquecidas con otras especies como el castaño (Castanea sativa), el roble carvallo (Quercus robur = Quercus pedunculata) y el alméz (Celtis australis). Por debajo de los 800 metros de altitud aparecen las típicas formaciones de bosque mediterráneo, es decir, alcornoques (Quercus suber) y encinares (Quercus rotundifolia), entremezclados con madroños (Arbutus unedo), jaguarzos (Halimium ocymoides), brezales (Erica arborea y E. Australis), jarales (Cistus ladanifer) o cornicabras (Pistacia terebinthus). Existen grandes extensiones de pino (Pinus pinaster) y algo menor de eucaliptos (Eucaliptus sp9 que ocuparon lo que antiguamente fueran robledales y alcornocales. Muchas de las laderas cultivadas con pinos y eucaliptos han quedado arrasadas y desprotegidas ante la erosión de los incendios.
La vegetación de Sierra de Gata es muy variada con más 1.175 especies diferentes, en las que se incluyen, además de las plantas naturales, las cultivadas y las asilvestradas. Siendo cerca de 200 especies endémicas, entre las que destacan: Bufonia macropetala, Sedum Willkommianum, Thymelaea procumbrens y Omphalodes pavoniana.
Las grandes alteraciones sobre la vegetación han repercutido negativamente sobre la fauna de la comarca. No obstante, la Sierra de Gata representa aún el último refugio del lobo ibérico (Canis lupus) dentro del Sistema central. El lince ibérico (Linx pardina) se encuentra en claro retroceso de desaparición de la zona. La nutria (Lutra lutra), el meloncillo (Herpectes ichneumon) o el gato montés (Felis sylvestris), pueden llegar a ser incluso frecuentes en sus hábitats. Son importantes los enclaves del buitre negro (Aegypius monachus), en el Valle del Arrago, la presencia de la cugüeña negra (Ciconia nigra) y los escasos nidos de águila real (Aquila chrysaetos). El cercano embalse de Borbollón, encantador largo donde las agua manaban a borbollones, es el punto de invernada y nidificaciónde gran número de aves como la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), garza real (Ardea cinerea), garceta (Egretta garzetta), entre otras especies. Entre las aves invernantes destaca la grulla (Grus grus), con cerca de 1.500 indivifuos que se congregan en unas 9.000 hectáreas alrededor del pantano.
De las especies cingéticas es abundante el jabí (Sus escrofa), y en los ríos destaca la trucha (Salmo trutta fario).
Disfruta de un clima benigno, altas precipitaciones, entre 800 y 1.300 mm. de media anual, la temperatura media es de 14,5 ºC. En el interior de los valles se forman unos microclimas favorables para todos los sistemas ecológicos y cultivos hortofrutícolas. Con una superficie de 110.694 hectáreas.
Su orografía la componen formaciones montañosas del Cretáceo; con cumbres con una media de 1.000 a 1.200 metros y la Bolla 1.519 metros. Formando la comarca por cinco valles importantes: los ríos Elijas, Rivera Trevejana, Rivera de Acebo o Cervigona, Rivera de Gata y río Arrago.
Una interesante vegetación cubre sus laderas. Se encuentra aquí la vegetación Atlántica y la vegetación Mediterránea, como demuestran los espesos brezales abundantes en la parte alta y los jarales en las llanuras del Sur. En la cabecera de los valles, conserva especies botánicas de extraordinario interés: abedules ibéricos, acebos, enebros, encinas rupícolas, mostajo y roble melojo. Extensos pinares de repoblación en sus laderas; y en las zonas bajas encinas y alcornoques.
La fauna de la Sierra es de una importancias por su rareza y su distribución, encontrándose más de 200 especies de vertebrados, destacando las especies protegidas como lobos, buitre negros, linces, cigüeñas negras y meloncillo.
La agricultura es la base fundamental de la economía en la comarca, sobresaliendo el olivar con 14.000 hectáreas de superficie; el viñedo ocupa unas 300 hectáreas; también se cultivan naranjos, castaños, higueras, cerezos y frutos diversos (kiwi, endrino, frambuesas, etc).

CLIMA

El clima cobra gran importancia como factor condicionante de la configuración del paisaje y su incidencia sobre el hombre, tanto en la distribución de la población como en el desarrollo de sus actividades.
El clima ha de ser considerado como un complejo sistema de interrelaciones entre variables y procesos, resusltando un sistema dinámico y abierto alimentado por la enerigía procedente del sol y contituido por cinco elementos relacionados e inerdependientes. Estos son: la atmósfera, los océanos, la criosfera, la superficie terrestre y la biosfera.
Estos elementos son los componentes que lo definen, y son las variables a través de las cuales se manifiesta la influencia del clima sobre los demás elementos del medio natural.
Los rasgos más destacados de estas variables los podemos resumir en la variabilidad espacial, la variabilidad temporal y la manifestación de forma conjunta e interrelacionada.
Existen gran número de clasificaciones de escalas climáticas y la nomenclatura varía de unos autores a otros pero, sin embargo, los criterios de delimitación son similares, con la extensión superficial como criterio fundamental.
Los diferentes climas pueden encuadrarse, siguiendo a Arlery (1973) en:

    Climas zonales o macroclimas: (>2000 Km) se basan en el hecho de que la distribución de la precipitación, temperatura, humedad relativa, viento, insolación y nubosidad se realiza en función de la latitud, la naturaleza de la superficie subyacente y la circulación general de la atmósfera.
    Climas regionales o mesoclimas: (200-2000 Km) se incluyen dentro de las grandes zonas climáticas en las que la orografía y las variaciones de los límites frontológicos, determinan una compartimentación en zonas con diferencias significativas.
    Climas locales: constituyen un complejo y variado conjunto de áreas más pequeñas que presentan unos rasgos similares y dependientes de los climas regionales.
    Los microclimas: corresponden a espacios más reducidos y cuyos rasgos están dterminados por los factores del entorno próximo al suelo ( material geológico).

Esta comarca la podemos encuadrar según la metodología que pone en relación temperatura media y precipitaciones en:

    Factor de pluviosidad de Lang (1915): zona húmeda de estepa y sabana (40>IL<60)
    Índice de aridez de Martonne (1923): zona subhúmeda (30>Im<40)
    Índice termopluviométrico de Dantín-Revenga(1940): zona húmeda (0>Idr<2)
    Climas de Köppen: clima húmedo cálido y templado (Cs) con verano seco.
    Clasificación bioclimática UNESCO-FAO: la encuadra en el grupo 1 dentro del clima templado con inviernos moderados y sequía estival.
    Clasificación agroclimática de Papadakis: la encuadra en el tipo de invierno avena cálido y verano triticum, menos cálido y con un régimen térmico que se corresponde con el patagoniano.
De manera general, la Comarca de Sierra de Gata la encuadramos en la zona de clima templado contrastado de transición (tercer cinturón desde el ecuador), típico de la región mediterránea (40º de latitud N), con lluvias invernales, sin estación fría pero con heladas ocasionales y una larga sequía estival.
Existen una gran variedad de climas locales y mocroclimas en base a la altitud; la exposiciñon a los vientos y la insolación; la influencia de las precipitaciones; el sustrato rocoso y la vegetación existente.
La temperatura media anual se aproxima a los 15ºC en el llano y 13ºC en la serra, con ciertos matices continentalizados ( amplitud térmica media anual que sobrepasa los 17ºC) que originan el descenso de las temperaturas absolutas por debajo de los 0ºC en invierno, y la elevación por encima de los 40ºC en verano.
La abundantes precipitaciones que se recogen en la comarca serragatina se deben en gran parte a la influencia atlántica y a la orientación de los sitemas montañosos, sirviendo de pantalla ante los vientos húmedos del Oeste que llegan cargados de humedad.
Las lluvias (superan considerablemente el índice medio de la región extremeña) sobrepasan los 1000 mm anuales, aumentando con la altura.
Están repartidas de maera desigual e irregular, afectando a la distribución estacional y a la intensidad diaria, con la existencia de dos estaciones principales: una estación seca (el verano siendo agosto el mes menos pluvioso) y otra húmeda (de otoño a primavera, siendo los meses de octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero los que sobrepasan la media de 100 mm de precipitación).
Es por tanto un régimen dominante otoño-invernal.
Pero no todos los días del año llueve, sino que las precipitaciones se presentan en 76 días (un 20% de la anualidad), recogidas en forma de tormentas otoñales, "chirimiris" invernales y a través del copioso rocío en primavera.
La exposición a la insolación o las horas de luz anuales disminuyen de Oeste a Este y de Norte a Sur, con un índice anual que oscila ente las 2600 y 2200 horas.
La ETP se aproxima a una pirámide de valores muy bajos en invierno y cúspide troncada en julio-agosto.
El período invernal se pasa con exceso de agua y el período veraniego se presenta con déficit acusado y aridez.
Este clima en teoría supone un freno para el desarrollo agrícola. El año agrológico comienza en octubre, y se ve interrumpido por las heladas cuando las precipitaciones son más abundantes.
Sólo a partir de Febrero-Marzo se reanuda el ciclo, lo que determina la extensión y características de los cultivos, con un aprovechamiento radicional de pastizal de invierno y cereales.