
En los años anteriores, durante las turbaciones de Castilla, cuando algunos grandes y prelados dieron a la Monarquía aquel escándalo en Ávila, el desgraciado Rey D. Enrique IV. Fugitivo en sus mismos estados, determino acogerse a la generosidad del Conde y vecinos de esta Ciudad, los cuales le recibieron como a su Rey alojándose en el Alcázar, donde estuvo muy obsequiado por espacio de cuatro meses, hasta que Toledo le abrió las puertas .Sin duda por este acto de lealtad, tiene Plasencia los títulos de muy Noble y muy Leal. Según Francisco W. Plaza (Semanario Pintoresco Español Nº 52 de Diciembre de 1848).
Asentada en una loma suave, cuyos lados de E. S. y O bañada por el Río Jerte con sus aguas y hermosea con sus orillas vestida de arbustos, presenta una vista alegre y caprichosa, ya por la catedral, que con su agujas parece un buque empavesado, descollando el caserío y las torres de iglesias y conventos, ya por los bellos paisajes que ofrecen sus alrededores. Su planta se acerca a la de las poblaciones modernas, pues sus calles estrechas como todas las de aquellas épocas, son rectas y bien trazadas, desembocando las principales en la plaza mayor, que es cuadrada y rodeada de soportales y colocada en el centro de la Ciudad. Para el desahogo del vecindario se hallan repartidas en el casco de la población, siete plazuelas, casi todas con su fuente publica, siendo nueve el numero de estas en esta Ciudad. Las casas por lo general son de tres pisos, blanqueadas interior como exteriormente, lo que hace que las calles sean bastante claras.
| PLASENCIA | VALLE JERTE | LA VERA | VALLE AMBROZ | LAS HURDES | MONFRAGUE | T. y - T. GRANADILLA | VALLE ALAGON | S. GATA |