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HISTORIA DEL RELOJ DEL ABUELO MAYORGA

APUNTES HISTORICO - ARTISTICOS
Los orígenes
No hay seguridad en cuanto a la fecha en la que el primero de la serie que se han ido colocando con el paso de los años, aunque todo indica a que la fecha estaría dentro del siglo XVI, o eso es lo que apunta Matías Gil, secretario del Ayuntamiento en el siglo XIX, en su libro 'Las 7 centurias de la ciudad de Alfonso VIII'.
De esta primera versión no se desconoce sólo la fecha, tampoco se sabe casi nada sobre su aspecto, tan sólo que tenía un gorro encarnado, y lo único que se puede afirmar con seguridad es que fue sustituido por otro en el año 1743.
Este nuevo muñeco, forrado de latón, permanece hasta 1811, cuando los soldados franceses que están acuartelados en la ciudad lo derriban. Aquí perdemos la pista sobre lo que le sucede a este desgraciado Mayorga. No sabemos nada más hasta el año 1935.
1935
Hay testimonios de este año que hablan de un muñeco de hormigón, que hizo el que entonces era maestro de obras del Ayuntamiento, Francisco Mirón, un hombre inquieto que se propone recuperar la figura. Y lo hace.
La nueva figura tiene ya el brazo articulado, pero el gran peso del hormigón hace que el reloj atrase y la gente no acaba de estar contenta con él. Tanto es así que en 1936 lo vuelven a tirar. De nuevo Mayorga en el suelo. Otra vez desaparece de la consciencia de los placentinos hasta muchos años después... hasta 1973.
1973
Por entonces era alcalde de la ciudad Serrano Pino, y bajo su gobierno se decide recuperar otra vez la figura. Éste es el Mayorga que conocemos actualmente, el que está en la torre de la Casa Consistorial.
La decisión pasa por encargar a la empresa Organería Española el reloj y el muñeco y, como se pretende que la figura marque algunas notas del himno de la ciudad al dar las horas, se instala un carillón electrónico que es de dónde procede la música.
El diseño, es decir, la imagen de Mayorga tal y como la conocemos ahora, es obra de Manuel Calderón Polo, un profesor de música que había estado trabajando durante años en la parroquia del Salvador en cuestiones musicales. Él era también pintor y, en el encargo que le hacen desde el consistorio, le dan pocas indicaciones, tan sólo que debía representar a un anciano con un gorro rojo.
A partir de estas escuetas indicaciones, elabora un dibujo que se aprueba en el Ayuntamiento y se manda a Organería Española para que lo construyan.
Esta es la historia del muñeco, pero, ¿y el nombre?, ¿por qué precisamente Mayorga y no otro cualquiera?
Mayorga y Menorga
Si los avatares a lo largo del tiempo son de complicada constatación, la justificación del nombre lo es aún más y no se puede hacer otra cosa que entrar de lleno en conjeturas e hipótesis, aunque algunos datos aportan luz sobre el tema.
Lo primero que parece estar probado es que es el reloj el que da nombre al muñeco y no al contrario, es decir, el auténtico Mayorga es el reloj instalado en el Ayuntamiento y, posteriormente, la figura adoptó esta denominación.
Se desconoce cuándo se instaló el primer reloj porque no hay documentos que lo acrediten, aunque es muy posible que date de algún momento en el tiempo entre los años 1442 y 1488. Esta hipótesis supondría que se puso cuando la ciudad estaba gobernada por los Zúñiga y es probable que fuese la mujer de Pedro de Zúñiga, Leonor de Pimentel, quien lo regaló a la ciudad, lo que viene a ser algo así como que se lo regalase a ella misma.
El padre de Leonor era de Mayorga y puede que aquí esté el origen del nombre, aunque tampoco es descartable que fuese de esta localidad el relojero que lo instaló, y lo que sí hay que desechar es que el aspecto del muñeco tenga algo que ver con éste último, una versión que no es extraña escuchar de vez en cuando.
La primera noticia documentada hay que datarla el 21 de enero de 1570, en un acta donde se habla del aumento de salario del relojero encargado de su mantenimiento. Un acta que, por cierto, ha desaparecido de los archivos municipales.
Desde entonces los relojes se han ido cambiando con el transcurso del tiempo y también han mudado de ubicación. En la fotografía que ilustra el panel informativo que está situado junto a la puerta del Ayuntamiento que da acceso al salón de plenos, bajo los soportales, se puede ver que en los años 30 estaba colocado en el frontispicio y no en la torre, tal y como está actualmente.
Si Mayorga es conocido, Menorga no lo es tanto. Es el reloj de la catedral. Durante mucho tiempo en la ciudad sólo hubo dos relojes, el del Ayuntamiento y el de la catedral, que era más fiable porque daba las horas con mayor exactitud